Vinculada a la figura del vasco desde tiempos remotos, la txapela continua viva gracias a las personas mayores y, desde ayer, a la conversión en museo de la centenaria fabrica La Encartada, alcanzado así la txapela el estatus de obra de arte.

La fabrica, situada en la localidad vizcaína de Balmaseda, es única a nivel europeo y transportaba a la cúspide de la Revolución Industrial. Reúne en su mismo entorno, la maquinaria intacta adquirida en 1892 para realizar el proceso completo de fabricación, desde la transformación de la lana en hilo a la ejecución de la boina; la casa del propietario, las viviendas de los obreros, y una capilla consagrada a la Virgen de Guadalupe.




















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